Arturo Pérez-Reverte, reconocido escritor español, expone su indignación en una columna de un gran periódico. La estructura externa del texto nombrado Venganza Académica se caracteriza por la presencia de cinco párrafos. La estructura interna compone el tema principal expuesto en el primer párrafo, donde comenta que es natural tras publicar una novela recibir correos de los lectores haciendo comentarios e incluso detectando erratas que escaparon a la vista del autor. En el segundo párrafo argumenta que escribir una novela es una labor difícil y compleja, pero el escritor conoce el terreno en que trabaja (“por ignorancia del jardín donde se mete” l. 10). El tercer párrafo es una continuidad de la argumentación donde muestra que tiene respeto por sus compañeros y que evita criticarlos por no creer que sea su vocación. En el cuarto párrafo el autor ejemplifica una situación donde un lector llegó al colmo de mandar las especificaciones de un lugre. El quinto y el último párrafo son conclusivos. El quinto describe con detalles lo que ocurrió para que enviara una respuesta al lector con indignación y le había recomendado que consultara las publicaciones de la Real Academia. El último es una conclusión sintética comentando como le había gustado vengarse.
En cuanto al registro del artículo, el autor utiliza un tratamiento formal, con una temática informal y se refiere al receptor con la segunda persona, usted. Utiliza una estructura escrita muy próxima a la oralidad. Al usar la primera persona, el autor explicita su presencia: “siempre me he negado” (l.19); “como digo” (l.28). Utiliza también el recurso de la segunda persona (tú) llevando a la generalización con expresiones como: “escribes” (l.23); “y te recuerdan que eres mortal” (l.28), mostrando empatía en la relación con su alocutario, dando más proximidad.
Algunas expresiones son coloquiales, metáforas y jergas de uso más común en la oralidad y poco esperada de un miembro de la academia. El escritor se expresa con palabras vulgares y de connotaciones despectivas. Su intención es hablar con sus fieles lectores. Juega con las palabras y llama a su delator de “chivato” (l.35) y de “tocapelotas” (l.30), y le echa encima toda su rabia. Estas modalizaciones indican la subjetividad del autor enriqueciendo el contenido. En el texto hay verbos de sentimientos como el verbo gustar.
Utiliza la sinonimia referencial léxica, evitando repetir las palabras que aluden al mismo referente. Un ejemplo es la forma como nombra al lector que le criticó, lo llama de fulano, cantamañanas, buscapleitos, cazador de erratas profesional, listillo, etc. Otra sinonimia léxica es la manera como se refiere al trabajo de escritor, lo trata como novela, artefacto complejo, proceso artesano, etc. Otra figura estilística presente es el tono irónico y la intención jocosa con que describe lo ocurrido. Aparecen conectores que enlazan los elementos del contexto como anáforas (Muy señor Mío: le quedaría); catáforas (te pillan a ti) y elipsis (como digo l. 28).
En síntesis, como se trata de un artículo de opinión donde el escritor se presenta con modalizaciones y abundancia de ironía. El académico cuenta que al encontrarse con la carta direccionada a la Academia en la que el profesor de Lengua y Literatura detecta errores en su nueva obra literaria. Tras analizar los posibles equívocos, sintió el gusto del veneno. Le contestó a su inquisidor con una carta en papel timbrado con su nombre impreso de lo más elegante. Le implora que no les haga perder el tiempo a los de la academia sin antes consultar las publicaciones de la institución. Así, se vio vengado. El autor termina su texto diciendo que le encanta ser académico y poder dar una buena respuesta. Y lo hace con mucha categoría. Sabemos que los textos pueden tener errores, pero son una característica del ser humano. Lo bueno es ver que aunque un académico sea inmortal, puede cometer errores como un simple mortal.
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viernes, 18 de septiembre de 2009
jueves, 17 de septiembre de 2009
Arturo Pérez escribe un texto para enseñarnos como algunos lectores utilizan un texto para, no solo, leerlo, sino para encontrar errores, el género que el elige le permite dar su opinión y utilizar coloquialismos , la ironía y palabrotas en el texto.
Desarrollado en cinco párrafos en los cuales hay la exposición del tema, ya en el primer párrafo hablando como ejemplo los correos de lectores sobre erratas, el segundo y tercer párrafos empieza con el demostrativo “eso” en: “Eso se refiere también…” lo que retoma la idea anterior y el tercer párrafo con el verbo “volver” en: “Volviendo a lo de las erratas”, no dejando que los dos anteriores escapen al lector. El cuarto empieza su conclusión con un ejemplo que le pasó al autor “un ejemplo es la carta que recibí” y el último de una sola frase, sencilla, pero que posee gran importancia, en la cual muestra su posición de catedrático, aparece colonialismo ‘’ Por lo que jode’’ y la ironía en toda la frase.
En el primer párrafo hay la introducción del asunto, que es el posicionamiento en contra los buscadores de gazapos, ya en este párrafo él usa el recurso estilístico que es la metáfora, en: “la obra que uno acaba de parir con interés”, en esto quiere decir acerca de la dificultad en producir una obra que se convierte en un hijo y como tal, hallar errores en un hijo para un padre es fatal. Hay también la ironía, de cuyo uso el texto está lleno incluso en el título, en: ‘’estas se imprimirán sin mácula como Dios manda” además de la ironía hay en este trecho una intertextualidad con la Biblia.
En el segundo párrafo Arturo Pérez continua desarrollando el tema, pero ahora enseñando que hay de verdad errores “bien por ignorancia...o bien porque maneja un dato equivocado...”, un poco más abajo, en el mismo párrafo, él escribe: “Lo cierto es que escribir historia desde hace veinte años me hace tener mucho respeto por todos mis colegas” los dos trechos destacados aquí tienen una relación, en el sentido que, aunque conozca los errores y aunque sea un gran escritor, no ve en esto un a permisión para enseñar los gazapos de uno, lo que nos lleva a deducir que no acepta que un leigo, tampoco, lo haga.
En el tercer párrafo él continúa en lo de las erratas y utiliza expresiones propias del mundo literario usando como referencia trechos de una obra ‘’Le Coureur (1776) iza el ancla con el cabrestante’’ y como uno puede hallar errores sencillos en esto, ‘’ siempre hay un fulano capaz de averiguar que un lugre de sesenta y seis pies…no llevaba a proa cabrestante, sino molinete’’. El uso de ‘’fulano’’ también puede nos indicar la indiferencia del autor en relación a los ‘’buscadores de gazapos’’.
En el cuarto hay la conclusión, ejemplificando con que le pasó al autor, él utiliza muchos coloquialismos, llegando incluso a ser muy pesado con el lector que le hizo una crítica, algo como: “listillos tocapelotas”, “cantamañanas”, “la gamba hasta el corvejón” y por ahí va la lista, ese uso es hecho con el intento de acercar el lector al autor que usa un lenguaje popular, este acercamiento también aparece en “Alguna vez les he contado”, primea línea. El autor se pone al lado del lector como un amigo. Hay ironías incluso en la respuesta que él da al “cantamañanas”, cuando él agarra un papel con el escudo de la Real Academia y escribe: “Muy señor mío...”
El quinto párrafo va a ser su último desahogo en el cual el deja claro que pertenece a la real academia “Por lo que jode”.como ya fue dicho, presenta ironía y coloquialismo.
En síntesis, el texto escrito en primera persona: “por eso casi nunca hablo en publico”, con exposición de ideas, ejemplificación, desarrollo y conclusión. La voz es del autor, el lector modelo no necesita conocimientos enciclopédicos ni científicos, sino que comprender sus ironías, Arturo Pérez- Reverte escribe de forma sencilla para traer el lector a su punto de vista y producir la empatia y para eso utiliza como moralización los coloquialismos. Texto muy fácil de ser leído y entendido, lenguaje muy claro y sencillo de punto de vista muy claro. Lleno de conectores aditivos ''y” (diecisiete veces en verdad), siempre con el intento de no apartar las ideas relacionándolas, además aparece el condicional “si” en ‘’le quedaría muy agradecido si, la próxima…’’ y el opositivo “sino” en ‘’plan reservado o personal, sino a la Real Academia…’’, discurso subjetivo acercado al lector. Utiliza el recurso de la ironía y de la metáfora.
Comentario personal:
El texto del Señor Arturo Pérez-Reverte me pareció un poco como un desahogo en contra de aquellos que intentan sacar pellejo de todos, lo que me suena como envidia. No entinado que uno prefiera hallar errores en una obra que gozarla, y aún más, traerlos a la luz como en un concierto de rock, donde más ruido más la gente pide.
Veo de una forma muy triste que se intente quitar la calidad de una obra por unos cuantos gazapos en ella, que muchas veces son irrelevantes y tampoco le quita al texto su objetivo ni su entendimiento.
A los que les gustan los gazapos, equivocos, errores o como quieran llamarlos, su trabajo es muy importante, de verdad! Pero deben usarlo con el intento de ayudar al autor y no intentar quitarle su credibilidad, pues si están leyendo uno es porque de alguna manera le admiran o por lo menos admiran la Literatura y deben saber que en ella nada es totalmente cierto y nada es totalmente equivocado.
Desarrollado en cinco párrafos en los cuales hay la exposición del tema, ya en el primer párrafo hablando como ejemplo los correos de lectores sobre erratas, el segundo y tercer párrafos empieza con el demostrativo “eso” en: “Eso se refiere también…” lo que retoma la idea anterior y el tercer párrafo con el verbo “volver” en: “Volviendo a lo de las erratas”, no dejando que los dos anteriores escapen al lector. El cuarto empieza su conclusión con un ejemplo que le pasó al autor “un ejemplo es la carta que recibí” y el último de una sola frase, sencilla, pero que posee gran importancia, en la cual muestra su posición de catedrático, aparece colonialismo ‘’ Por lo que jode’’ y la ironía en toda la frase.
En el primer párrafo hay la introducción del asunto, que es el posicionamiento en contra los buscadores de gazapos, ya en este párrafo él usa el recurso estilístico que es la metáfora, en: “la obra que uno acaba de parir con interés”, en esto quiere decir acerca de la dificultad en producir una obra que se convierte en un hijo y como tal, hallar errores en un hijo para un padre es fatal. Hay también la ironía, de cuyo uso el texto está lleno incluso en el título, en: ‘’estas se imprimirán sin mácula como Dios manda” además de la ironía hay en este trecho una intertextualidad con la Biblia.
En el segundo párrafo Arturo Pérez continua desarrollando el tema, pero ahora enseñando que hay de verdad errores “bien por ignorancia...o bien porque maneja un dato equivocado...”, un poco más abajo, en el mismo párrafo, él escribe: “Lo cierto es que escribir historia desde hace veinte años me hace tener mucho respeto por todos mis colegas” los dos trechos destacados aquí tienen una relación, en el sentido que, aunque conozca los errores y aunque sea un gran escritor, no ve en esto un a permisión para enseñar los gazapos de uno, lo que nos lleva a deducir que no acepta que un leigo, tampoco, lo haga.
En el tercer párrafo él continúa en lo de las erratas y utiliza expresiones propias del mundo literario usando como referencia trechos de una obra ‘’Le Coureur (1776) iza el ancla con el cabrestante’’ y como uno puede hallar errores sencillos en esto, ‘’ siempre hay un fulano capaz de averiguar que un lugre de sesenta y seis pies…no llevaba a proa cabrestante, sino molinete’’. El uso de ‘’fulano’’ también puede nos indicar la indiferencia del autor en relación a los ‘’buscadores de gazapos’’.
En el cuarto hay la conclusión, ejemplificando con que le pasó al autor, él utiliza muchos coloquialismos, llegando incluso a ser muy pesado con el lector que le hizo una crítica, algo como: “listillos tocapelotas”, “cantamañanas”, “la gamba hasta el corvejón” y por ahí va la lista, ese uso es hecho con el intento de acercar el lector al autor que usa un lenguaje popular, este acercamiento también aparece en “Alguna vez les he contado”, primea línea. El autor se pone al lado del lector como un amigo. Hay ironías incluso en la respuesta que él da al “cantamañanas”, cuando él agarra un papel con el escudo de la Real Academia y escribe: “Muy señor mío...”
El quinto párrafo va a ser su último desahogo en el cual el deja claro que pertenece a la real academia “Por lo que jode”.como ya fue dicho, presenta ironía y coloquialismo.
En síntesis, el texto escrito en primera persona: “por eso casi nunca hablo en publico”, con exposición de ideas, ejemplificación, desarrollo y conclusión. La voz es del autor, el lector modelo no necesita conocimientos enciclopédicos ni científicos, sino que comprender sus ironías, Arturo Pérez- Reverte escribe de forma sencilla para traer el lector a su punto de vista y producir la empatia y para eso utiliza como moralización los coloquialismos. Texto muy fácil de ser leído y entendido, lenguaje muy claro y sencillo de punto de vista muy claro. Lleno de conectores aditivos ''y” (diecisiete veces en verdad), siempre con el intento de no apartar las ideas relacionándolas, además aparece el condicional “si” en ‘’le quedaría muy agradecido si, la próxima…’’ y el opositivo “sino” en ‘’plan reservado o personal, sino a la Real Academia…’’, discurso subjetivo acercado al lector. Utiliza el recurso de la ironía y de la metáfora.
Comentario personal:
El texto del Señor Arturo Pérez-Reverte me pareció un poco como un desahogo en contra de aquellos que intentan sacar pellejo de todos, lo que me suena como envidia. No entinado que uno prefiera hallar errores en una obra que gozarla, y aún más, traerlos a la luz como en un concierto de rock, donde más ruido más la gente pide.
Veo de una forma muy triste que se intente quitar la calidad de una obra por unos cuantos gazapos en ella, que muchas veces son irrelevantes y tampoco le quita al texto su objetivo ni su entendimiento.
A los que les gustan los gazapos, equivocos, errores o como quieran llamarlos, su trabajo es muy importante, de verdad! Pero deben usarlo con el intento de ayudar al autor y no intentar quitarle su credibilidad, pues si están leyendo uno es porque de alguna manera le admiran o por lo menos admiran la Literatura y deben saber que en ella nada es totalmente cierto y nada es totalmente equivocado.
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