No hay más tiempo para la niñez, para jugar con los amigos, ensuciarse en la tierra y hacer cosas de niños. La tendencia social es “no desperdiciar tiempo”, por lo tanto es esencial empezar a aprender lenguas, música, hacer deportes o balet lo antes posible. ¿Qué el niño tenga tan solo tres o cuatro años? ¡Perfecto! Si no inicia ahora estará muy viejo después – a los ocho años, por ejemplo – para hacer todo lo que le imponen con perfección. Es común que los niños se vistan como adultos y están siempre tan llenos de tareas que es imposible verlos como chicos. A mucha gente le parece absurdo el hecho de que adolescentes de doce o trece años tengan celulares, pero si viven como adultos que disfruten las comodidades de la vida.
¿Qué estamos haciendo con la inocencia de estas criaturas? Esperamos que estén dispuestos – y que se salgan bien – a aprender dos o tres idiomas, hacer deportes diferentes, portarse con educación y madurez, tener responsabilidad, pero cuando quieren ser adultos y están de novios, se embarazan, se involucran en delitos o drogas, son condenados por el hecho de que sean niños y no adultos. ¿Seremos tan egoístas que, por tener tanta responsabilidad de adultos, queremos quitarles a los peques la mejor etapa de la vida? Ojalá veamos pronto que para ser niño es necesario muy poco, empezando por un hogar que lo reciba y por padres que le demuestren que la vida es más que tener o hacer muchas cosas.